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Cercano
al recinto del Observatorio, el monolito 300 -conocido como CONZ en
el Servicio Internacional del Sistemas Satelital de Navegación
Global- registró mediciones continuas durante el terremoto. Con
un sistema de respaldo energético, el receptor GPS/Glonass del
Observatorio Geodésico TIGO (perteneciente a la UdeC) logró
funcionar de manera continua a pesar de los cortes del suministro eléctrico
que siguieron al megasismo de 8.8 grados Richter del 27 de febrero.
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Así, el instrumento
pudo registrar datos desde el mismo momento en que se produjo el terremoto,
aportando información única a un estudio difundido en la última
semana sobre el desplazamiento de Concepción en 3.04 metros hacia el
Pacífico.
La ciudad representa el
máximo desplazamiento tras el sismo, medido a través de una
red de estaciones GPS, cuyos antecedentes han servido de base al estudio realizado
por especialistas de universidades norteamericanas, argentinas y chilenas,
dentro de los que se cuentan investigadores de nuestra casa de estudios. También
han mostrado variaciones en su emplazamiento las ciudades de Valparaíso
(27.7 cm.), Santiago (13.4 cm.) e incluso Buenos Aires (2 a 4 cm.).
El director
de TIGO, Hayo Hase, señaló que en los 10 días que siguieron
al sismo han observado movimientos de entre 1 y 2 centímetros diarios,
lo que proyectado equivaldría a un deslizamiento de más de 3 metros
por año. Para graficar la magnitud de este cambio, Hase señala
que Isla de Pascua -uno de los puntos que normalmente registra el mayor movimiento
continuo a nivel global- se corre 15 centímetros al año.

“Ahora
observamos velocidades post-sismo (dirección oeste-noroeste) muy grandes”,
afirmó. El experto en geodesia explicó que las velocidades y direcciones
de los puntos de referencia equipados con receptores GPS "son hoy los parámetros
más significativos para la investigación en la predicción
de terremotos y sus réplicas" . Agregó que éste es
un momento muy importante para las geociencias, ya que “a través
de las mediciones queremos entender los mecanismos que ocurren antes, durante
y después de un terremoto fuerte”.
TIGO dispone
de registros de 8 años continuos previos, pero para cumplir con los objetivos
de investigación básica que permitan comprender estos mecanismos,
se requiere al menos de un periodo similar de mediciones post sismo, dijo. “Esta
tarea requiere de financiamiento externo para que la Universidad de Concepción
pueda seguir con su apoyo a la comunidad internacional a través de TIGO,
el único observatorio geodésico en el continente”, aseveró
el especialista.
Fuente:
Universidad de Concepción |